octubre 5, 2016

Los tacones durante la gravidez – mitos y verdades

Tal vez has notado que las mujeres embarazadas (especialmente durante las últimas semanas de embarazo) caminan de manera diferente. Su andar parece más difícil y no son tan estables como antes, hasta caminando descalzas en la casa.

La razón es simple. Por causa de los kilos añadidos y la manera en la cual se posicionan entorno al cuerpo, el centro de gravedad de las mujeres embarazadas viene modificado. Igual, los ligamentos sufren una presión aumentada que le afecta la estabilidad y que incrementa la probabilidad de caerse varias veces comparativo con lo habitual.

¿Así que llevar o no llevar tacones durante la gravidez? ¡Esta es la pregunta!

En teoría, no existen zapatos diseñados especialmente para las mujeres embarazadas. No hay un tal concepto, unos zapatos que podamos apartar oficialmente de los otros estilos de zapatos. Pero esto no quiere decir que no se deberían inventar…

La moda, sin embargo, ha siempre encontrado un aliado en la ortopedia. Salvatore Ferragamo, por ejemplo, estudio anatomía en California precisamente para crear zapatos ‘’sin dolor’’. Durante los años ’30 había logrado concebir la plataforma wedge y entre su clientela fiel se nombraban protagonistas de la época como Eva Perón o Marilyn Monroe. Fue un éxito tremendo especialmente porque era la primera vez cuando alguien había pensado en analizar científicamente y no simplemente de manera empírica la estructura ósea y muscular del pie, la inclinación del axis vertical y el distribuir del peso de manera proporcional para no ejercitar ninguna presión en la planta o la espina.

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Foto tomada en el comienzo del 7º mes de embarazo.

Unos zapatos adecuados pueden disminuir la incomodidad y el dolor provocados por la presión añadida en las rodillas y los tobillos. Desde cuando cada gravidez se desarrolla de manera muy diferente, el peso recientemente acumulado puede significar unos cuantos o unas docenas de kilos extra, la controversia de los tacones resulta ser relativa. Cada nueva mama sabrá (mejor) como ajustarse los zapatos para alcanzar el mejor confort. En cuanto a mí, hasta el ocho mes lleve tacones altos, con correas o cordones, solo en eventos y por no más de una hora. Aun si puedo fácilmente extender el periodo más allá de esta limita auto-impuesta decidí parar antes de empezar sentirme cansada o sentir tensión en las articulaciones. El resto del tiempo he llevado zapatillas de ballet y mocasines.

En detalle, los zapatos ideales para una mujer embarazada deberían cumplir 3 criterios principales:

1) ser fácil de poner – sin tener que agacharnos o utilizar las manos. En este caso, el mejor tipo es de los zapatos slip on.

Hasta la mitad de la gravidez, los zapatos pueden tener cada tipo de cordones, hebillas, cremalleras, pero durante la segunda mitad de los 9 meses la barriguita va volverse suficientemente protuberante para hacer alcanzarnos los pies realmente difícil. Para evitar esta situación, escoge zapatos slip on. Zapatillas de ballet, loafers (mocasines estilo veneciano, no los zapatos con cordones estilo Oxford). También, zapatos estilo mule – el zapato cubriendo los dedos y recortados en la parte posterior popularizados por Marilyn  Monroe en los años 1950 -, zuecos y pantuflas tan de moda este ano pueden también constituir alternativas con mucho estilo…

A evitar por completo son los zapatos con cordones, los tipo gladiador y los zapatos con correas como los Mary Jane y, antes de todo, los zapatos estilo slingback que no proporcionan suficiente soporte y estabilidad al calcañar.

¿No puedes identificar con exactitud todos estos tipos de zapatos con nombres muy específicos? ¡No te preocupes! En mi nuevo libro todos estos estilos de zapatos van a quedar bien-explicados e ilustrados. 🙂 ¡Mantente al tanto! ¡Pronto, en línea y en las librerías!

2) tener un corte que ofrece sostén a los tobillos bajo una presión en continuo crecimiento por causa del aumento de peso. Para que los tobillos bajo estrés no den a paso necesitamos proporcionarles un soporte aumentado.

Durante este periodo, la altura de los tacones necesita disminuir con el crecimiento de la barriguita. Una barriguita generosa significa tacones modestos. No debes renunciar en ellos por completo, solamente dosificarles el uso. Los kitten heel, esos tacones de 3 hasta 5 cm, manejan alcanzar el equilibrio óptimo entre moda y confort.
Un tacón más ancho, aun si ligeramente más alto, será capaz de sostener un numero de kilos en continuo crecimiento. Con el progreso del embarazo, el peso va terminar acumulando una presión incrementada para los tobillos. Como lo he ya dicho, hasta descalza, durante las últimas semanas de la gravidez, el equilibrio no constituye el punto fuerte de la mujer embarazada. Por esta razón un tacón más voluminoso con una altura (vamos a mostrar generosidad) media no debería presentar problemas si lo llevamos por periodos breves, según la opinión de cada mujer para sí misma. Yo, por ejemplo, no llevo tacones (aun si podría) por más de una hora, sin que importe la altura.

3) tener un plus de espacio para acomodar posibles tobillos hinchados. Algunas mujeres embarazadas sufren de edema – la retención de líquidos en los miembros inferiores. En el caso de otras, lo que crece es la misma talla del calzado, con un número, hasta dos.

Consecuentemente, la mayoría de las mujeres grávidas van a percibir sus zapatos favoritos como anacondas entorno a los pies en el punto de detenerles el flujo sanguino.

¿Qué se puede hacer? Sabiéndolo todo, mira adelante y muévete los zapatos favoritos en el estante superior – el que no puedes alcanzar. Los vas extender y en el momento cuando volverás a llevar tu talla usual ya no los podrás utilizar más.
Por otro lado, cómprate dos-tres parejas asequibles que puedes alternar. No sirve comprar zapatos de las grandes casas de moda desde cuando después de la gravidez solo los podrás dar como regalo. Pero si quieres hacer feliz a alguien… 🙂 A una amiga… ¡Adelante!

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Foto tomada en el comienzo del 7º mes de embarazo.

¡Y una cosa más! Debes también tomar en consideración escoger zapatos apuntados que van añadirle centímetros a la pierna, y no redondeados que ofrecen anchura al pie y que acortan la pierna, nada que nos interese durante este periodo con pies hinchados.

En algunos países, compañías privadas ofrecen a sus empleadas embarazadas cupones de 2 000 dólares para comprarse ropa de maternidad. No, no necesitamos mudarnos, pero lo mejor sería accionar astutamente y la estrategia de comprar dos o tres zapatos con precio asequible para llevar alternativamente parece la más racional.

Y, con el fin de no terminar de manera abrupta, voy a también añadir que las estadísticas muestran que una mujer con salario medio de los EEUU gasta hasta el equivalente de EUR 5 000 en ropa de maternidad hasta el final de la gravidez. Mas o menos el precio de un coche de segunda mano. ¿Interesante, no?

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